En un procedimiento laboral o civil, la diferencia entre ganar o perder suele depender de la capacidad de demostrar con precisión el daño económico sufrido, más que de la propia interpretación de la norma. El informe pericial laboral y civil se convierte así en una herramienta clave para traducir salarios, indemnizaciones, daños personales o materiales y perjuicios económicos en cifras objetivas, comprensibles para el juez y alineadas con la estrategia jurídica del abogado.
Mientras que en un pleito laboral es esencial acreditar salarios dejados de percibir, corrección de un despido, impacto de un ERE o cuantía de una reclamación de cantidad, en el ámbito civil el foco está en la indemnización por daños y perjuicios, el lucro cesante, las pensiones compensatorias o las responsabilidades derivadas de contratos y seguros. En ambos casos, un informe pericial bien fundamentado permite pasar de las meras alegaciones a la prueba económica verificable, aportando el soporte técnico que exige la Ley de Enjuiciamiento Civil.
El valor diferencial de un peritaje laboral y civil especializado radica en su enfoque forensic: no se limita a calcular cantidades, sino que contrasta documentación, depura datos, analiza la trazabilidad de ingresos y gastos y justifica cada conclusión con metodología económica reconocida. Esto refuerza la credibilidad del informe frente a la parte contraria y reduce el margen de impugnación en sede judicial.
Además, la experiencia del perito en la ratificación del informe en juicio resulta determinante: no basta con un documento técnicamente correcto, es imprescindible saber explicarlo de forma clara, pedagógica y firme ante el tribunal, respondiendo a las preguntas de jueces y letrados sin perder la objetividad ni la independencia. Un informe pericial laboral y civil bien defendido transforma números complejos en argumentos jurídicos sólidos, incrementando de forma decisiva las probabilidades de éxito del litigio.
